Cuando iniciamos un proyecto, muchas veces nos preocupamos por el fondo y dejamos la forma para el final, tan el final que muchas veces queda en el olvido. Esto evita el crecimiento que disfrutan los proyectos con un rostro y una línea grafica acorde a la filosofía que mueve su engranaje. Por esto, recomendamos que, seguido termines el proceso de construcción estructural de tu proyecto, inicies el diseño del rostro que te representara de forma institucional.

Cuando iniciamos un proyecto, muchas veces nos preocupamos por el fondo y dejamos la forma para el final, tan el final que muchas veces queda en el olvido. Esto evita el crecimiento que disfrutan los proyectos con un rostro y una línea grafica acorde a la filosofía que mueve su engranaje. Por esto, recomendamos que, seguido termines el proceso de construcción estructural de tu proyecto, inicies el diseño del rostro que te representara de forma institucional.

Primero, debemos ir a la institución responsable de registrar nuestro nombre. Por lo normal este procedimiento lo vemos distante y poco importante, siendo todo lo contrario. Cuando nuestro proyecto alcanza un nivel, este proceso se convierte en primordial para continuar y resulta que al momento de aplicar nuestro nombre podría estar registrado por otra persona, cosa que no le deseo a nadie.

Tras registrar tu nombre, regularmente tenemos el o los colores con los que nos sentimos identificados y estos deben ser alineados con nuestra filosofía y las formas que nos representaran en una insignia que estará prendada en todo lo que tiene que ver con nuestro proyecto en vías de institucionalizarse.

Normalmente, solemos desarrollar nosotros mismos nuestra identidad, no nos oponemos, pero existen algunos parámetros que debemos tener en cuenta:

Existe el boceto, una forma divertida de crear formas sobre un papel en blanco. Es genial darle forma a nuestro nombre o relacionarlo con un símbolo único, además es súper fácil.

Luego de establecer como seria nuestra identidad, tenemos que diseñar un manual de uso de la misma. Esto implica establecer reglas que salvaguarden su significado, el uso de los colores, lo que significa su combinación, como no debemos emplear nuestra identidad, establecer los materiales donde tendrán mayor resolución y las tipografías o tipos de letras que se familiarizaran.

Entonces, como un valor añadido, tendremos que establecer la línea gráfica. Esta no es más que el entorno único donde nuestra identidad rellenará espacios vacíos en diferentes bases o entornos. Las líneas gráficas se conforman de elementos que podrían formar parte del logo, logotipo o isologotipo; también podría ser una serie de elementos que si bien tienen una relación con la filosofía, no necesariamente la tendrían con la insignia pero estando incluida en el manual de uso, su comportamiento en cualquier entorno nos diferenciaría de todos.

Concluido esto podríamos decir que ya tenemos la identidad lista para ayudarnos a crecer.

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